La afición de los zaragozanos por el teatro se manifiesta desde el nacimiento de la ciudad. Desde el Teartro Romano construido en el Siglo I, cuyos restos se encuentran en la calle Verónica, hasta el actual emplazamiento del Teatro Principal, los teatros han formado parte de la vida cotidiana de la Ciudad del Ebro. Ya en la época de César Augusto, se reserva uno de los espacios más céntricos y mejor comunicados para la construcción del mayor teatro hispanorromano conocido. Su aforo, de 6.000 localidades, en una ciudad de tan sólo 18.000 habitantes, nos da idea del poder de atracción que los espectáculos teatrales tenían en Cesaraugusta, ciudad conocida en la época romana como una gran metrópoli de ocio y cultura para todas las tropas destacadas en Hispania.